Busca “frases de Marco Aurelio” en Google y en menos de un minuto habrás leído algo que Marco Aurelio no escribió nunca. Una frase sobre dioses justos e injustos que parece sacada de un foro de discusión de tus amigos del instituto. Otra sobre la riqueza que regalas. Otra que compara el sexo con la oración, cuando en las Meditaciones dice casi lo contrario.
Es una pena, porque las frases auténticas son mejores. Más duras, más raras y mucho más útiles un martes cualquiera.
Aquí tienes 77. Todas están en las Meditaciones, y al lado de cada una va el libro y el capítulo para que puedas buscarla en tu edición y comprobar que no te estoy contando un cuento.
Cómo las he elegido y traducido. Marco Aurelio no escribió en latín, sino en griego, y no escribió para nadie. El título que nos ha llegado en los manuscritos es Ta eis heautón, “Para sí mismo”: cuadernos de notas que fue llenando durante sus últimos años, buena parte de ellos en campaña, en los campamentos de la frontera del Danubio. He traducido cada frase del griego, pegado al texto lo más fiel posible. Cuando he recortado un pasaje largo lo indico con (…). Si tu edición dice otra cosa con otras palabras es normal: cada traductor elige las suyas, y lo que tiene que coincidir es la referencia.
Las he ordenado de mejor a menos buena, según mi criterio, que es discutible. Hay frases de una línea y pasajes enteros de cinco o seis frases, porque Marco Aurelio no escribió con objetivo comercial. Ni siquiera escribió para publicar: no sabemos cómo se salvaron sus cuadernos, y la primera mención segura del libro es de un obispo bizantino, Aretas de Cesarea, unos siete siglos después de su muerte. Que hoy podamos leerlo es casi un milagro. Algunas las acompaño de un par de líneas sobre cómo las uso yo. Y al final tienes una lista de las frases que circulan con su nombre y no son suyas.

Quién fue Marco Aurelio
Marco Annio Vero nació en Roma en el año 121, en una familia rica de origen hispano. El emperador Adriano se fijó en él cuando era un niño, y en 138 dispuso que su sucesor, Antonino Pío, lo adoptara. En 161, a la muerte de Antonino, Marco se convirtió en emperador. Compartió el trono con su hermano adoptivo, Lucio Vero, hasta que este murió en 169.
Gobernó diecinueve años y casi ninguno fue tranquilo. Hacia el 165 las legiones que volvían de Oriente trajeron la peste antonina, que devastó el Imperio durante años. Poco después empezaron las guerras marcománicas: cuados, marcomanos y sármatas presionando la frontera del Danubio, y el emperador filósofo pasando inviernos enteros en el frente. Murió en el año 180, en campaña, junto al Danubio. Le sucedió su hijo Cómodo, y con eso basta para entender que la filosofía no se hereda.
De joven estudió retórica con Frontón, el mejor orador de su tiempo, pero quien le cambió la vida fue el estoico Junio Rústico. En el primer libro de las Meditaciones le agradece, entre otras cosas, haberle dado a conocer los apuntes de las lecciones de Epicteto, que le prestó de su propia casa (Meditaciones, I, 7). Ese primer libro es entero una lista de agradecimientos: a su abuelo, a su madre, a sus maestros, a su padre adoptivo, a los dioses. Lo cierra con una nota de lugar: “Entre los cuados, junto al Granua”. El segundo, con otra: “En Carnunto”. Son campamentos militares.
Si quieres entender cómo leer este libro, el mejor guía es Pierre Hadot y su La ciudadela interior. Hadot demostró que las Meditaciones no son el desahogo de un emperador deprimido, sino ejercicios: Marco se repetía por escrito los principios que había aprendido de Epicteto para no olvidarlos. Te lo explico con más calma en qué es el estoicismo. Y como la muerte aparece en casi cada página, te dejo también memento mori en el estoicismo.
Las 77 mejores frases de Marco Aurelio
1. “Al amanecer, dite de antemano: hoy me encontraré con un entrometido, un desagradecido, un insolente, un tramposo, un envidioso y un egoísta. Todo eso les pasa por no saber qué es el bien y qué es el mal. Pero yo, que he visto que la naturaleza del bien es lo bello y la del mal lo vergonzoso, y que el que se equivoca es pariente mío, no porque compartamos sangre o semilla, sino porque participamos de la misma inteligencia y de la misma porción divina, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, porque ninguno podrá arrastrarme a lo vergonzoso. Tampoco puedo enfadarme con mi pariente ni odiarlo. Hemos nacido para colaborar, como los pies, como las manos, como los párpados, como las dos hileras de dientes, la de arriba y la de abajo. Obrar unos contra otros va contra la naturaleza, y enfadarse con alguien y darle la espalda es obrar contra él.” (Meditaciones, II, 1)
Esto no es pesimismo, es previsión. Si sabes que en la reunión de las diez el de siempre te va a interrumpir, cuando lo haga ya no te pilla desprevenido. Y fíjate en el final: no es “prepárate para defenderte”, es “prepárate para no odiarlo”.
2. “Se buscan retiros en el campo, en la costa, en la montaña, y tú también sueles añorarlos mucho. Pero todo eso es de lo más ingenuo, porque puedes retirarte dentro de ti mismo a la hora que quieras. En ninguna parte se retira el hombre con más tranquilidad ni con menos ajetreo que en su propia alma, sobre todo si tiene dentro esos principios en los que basta asomarse para quedar al instante en completa calma. Y por calma no entiendo otra cosa que el buen orden. Concédete sin cesar ese retiro y renuévate.” (Meditaciones, IV, 3, 1)
3. “Lo que impide la acción se convierte en avance de la acción, y lo que se interpone en el camino acaba abriendo camino.” (Meditaciones, V, 20)

Ryan Holiday sacó de aquí el título de un libro entero, El obstáculo es el camino. La obra que te corta la calle de siempre te obliga a descubrir otra. El proyecto que te rechazan te obliga a hacer uno mejor. No siempre, pero mucho más a menudo de lo que te dice tu enfado.
4. “No vivas como si fueras a vivir diez mil años. La muerte pende sobre ti. Mientras vives, mientras puedes, hazte bueno.” (Meditaciones, IV, 17)

5. “No discutas más sobre cómo debe ser un hombre bueno. Sé uno.” (Meditaciones, X, 16)

6. “Al amanecer, cuando te cueste levantarte, ten a mano este pensamiento: me levanto para hacer mi trabajo de hombre. ¿Por qué me disgusta ir a hacer aquello para lo que he nacido y por lo que he venido al mundo? ¿O es que me hicieron para quedarme acostado entre las mantas, calentándome? ‘Pero es que esto es más agradable.’ ¿Has nacido, entonces, para darte gusto, y no para la acción y el esfuerzo? ¿No ves a las plantas, a los gorriones, a las hormigas, a las arañas y a las abejas haciendo cada una su tarea y poniendo su parte en el orden del mundo? ¿Y tú no quieres hacer tu trabajo de hombre?” (Meditaciones, V, 1)
El emperador de Roma discutiendo con su almohada. Es la frase que me leo cuando suena la alarma a las 6:40, fuera llueve y la cama está calentita. Lo que más me gusta es que se pone la excusa a sí mismo entre comillas, “pero es más agradable”, y se la desmonta.
7. “La mejor manera de defenderte es no volverte igual que él.” (Meditaciones, VI, 6)

El cliente que te habla mal por teléfono te está invitando a jugar a lo suyo. Si le contestas en el mismo tono, ha ganado él dos veces: te ha amargado la mañana y te ha convertido en alguien como él.
8. “Si te aflige algo externo, no es eso lo que te perturba, sino tu juicio sobre ello. Y borrar ese juicio ahora mismo depende de ti.” (Meditaciones, VIII, 47)
9. “Sé como el promontorio contra el que rompen sin cesar las olas: él se mantiene firme, y a su alrededor se aquieta el hervor del agua. ‘Qué desgracia, que me haya pasado esto.’ No. Al contrario: ‘Qué suerte, que habiéndome pasado esto siga sin pena, sin quebrarme por lo presente y sin miedo a lo que viene’. Porque algo así podía pasarle a cualquiera, pero no cualquiera habría seguido sin pena.” (Meditaciones, IV, 49)
10. “Si no conviene, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.” (Meditaciones, XII, 17)

11. “Cava por dentro. Dentro está la fuente del bien, y puede brotar siempre, si siempre cavas.” (Meditaciones, VII, 59)

12. “De la vida humana, el tiempo es un punto; la sustancia, algo que fluye; la percepción, oscura; la composición de todo el cuerpo, fácil de pudrirse; el alma, un torbellino; la fortuna, imposible de adivinar; la fama, incierta. En resumen: todo lo del cuerpo es un río; lo del alma, sueño y humo; la vida, una guerra y una estancia en tierra extraña; la fama póstuma, olvido. ¿Qué es, entonces, lo que puede acompañarnos? Una sola cosa: la filosofía.” (Meditaciones, II, 17)
13. “La perfección del carácter consiste en vivir cada día como si fuera el último, sin agitarse, sin adormecerse, sin fingir.” (Meditaciones, VII, 69)
Esta sí es suya, aunque en internet suele aparecer sin fuente y con un “sin apresurarse” que suena a anuncio de spa. Las tres cosas que pide son concretas: no ir corriendo de una cosa a otra, no pasar el día en piloto automático y no hacer teatro.
14. “Recuerda que la parte de ti que gobierna se vuelve invencible cuando, recogida en sí misma, se conforma con no hacer lo que no quiere, aunque se resista sin razón. ¿Qué no será cuando juzgue algo con razón y después de examinarlo? Por eso una mente libre de pasiones es una ciudadela. El hombre no tiene nada más fuerte en que refugiarse para ser inexpugnable en adelante. Quien no lo ha visto es un ignorante; quien lo ha visto y no se refugia en ella, un desdichado.” (Meditaciones, VIII, 48)
15. “Muchas veces me he asombrado de que cada uno se quiera a sí mismo más que a todos los demás y, sin embargo, haga menos caso de su propia opinión sobre sí que de la que tienen los demás.” (Meditaciones, XII, 4)
Lo escribió dieciocho siglos antes de que existiera el contador de “me gusta”. Tú sabes perfectamente si lo que has publicado vale la pena. Y aun así vuelves a mirar el móvil cada diez minutos para que te lo digan otros.
16. “Suprime la opinión y queda suprimido el ‘me han hecho daño’. Suprime el ‘me han hecho daño’ y queda suprimido el daño.” (Meditaciones, IV, 7)
17. “Que no te importe pasar frío o calor si cumples con tu deber, ni tener sueño o haber dormido bastante, ni que hablen mal o bien de ti, ni estar muriéndote o haciendo cualquier otra cosa. Porque también morir es uno de los actos de la vida, y también para eso basta con hacer bien lo que tenemos entre manos.” (Meditaciones, VI, 2)
18. “Según sean tus pensamientos habituales, así será tu mente, porque el alma se tiñe de sus pensamientos.” (Meditaciones, V, 16)
19. “Contempla desde lo alto los innumerables rebaños, las innumerables ceremonias, las travesías de todo tipo en la tormenta o en la calma, la variedad de los que nacen, conviven y se van. Piensa también en la vida que vivieron otros hace mucho, en la que vivirán después de ti y en la que viven ahora los pueblos bárbaros. Cuántos no conocen ni tu nombre, cuántos lo olvidarán muy pronto, cuántos que quizá ahora te alaban te criticarán enseguida. Y que ni la memoria, ni la fama, ni ninguna otra cosa merece la pena.” (Meditaciones, IX, 30)
20. “Haz, di y piensa cada cosa como quien puede salir de la vida en este mismo momento.” (Meditaciones, II, 11)
21. “Si alguien puede demostrarme y hacerme ver que no pienso o no actúo bien, cambiaré con gusto, porque busco la verdad, y nadie ha sufrido nunca daño por la verdad. Se daña el que persiste en su propio engaño y en su ignorancia.” (Meditaciones, VI, 21)
22. “Piensa sin cesar en cuántos médicos han muerto después de fruncir tantas veces el ceño sobre sus enfermos; cuántos astrólogos, después de predecir como si fuera algo grande la muerte de otros; cuántos filósofos, después de discutir hasta el infinito sobre la muerte o la inmortalidad; cuántos guerreros, después de matar a tantos (…). Recorre a los que has conocido, uno tras otro: este enterró a aquel y luego lo enterraron a él, y todo en poco tiempo. En resumen, mira siempre las cosas humanas como efímeras y de poco valor: ayer, un poco de moco; mañana, momia o ceniza. Pasa, pues, este instante de tiempo conforme a la naturaleza y despídete con alegría, como cae la aceituna madura, bendiciendo a la tierra que la llevó y dando gracias al árbol que la hizo crecer.” (Meditaciones, IV, 48)
23. “El arte de vivir se parece más a la lucha que a la danza, porque hay que estar preparado y firme ante lo que te cae encima de improviso.” (Meditaciones, VII, 61)
24. “Los hombres han nacido unos para otros. Así que enséñales o sopórtalos.” (Meditaciones, VIII, 59)

Me la repito antes de abrir el grupo de padres del colegio. No hay tercera opción. Lo que no vale es ni enseñar ni soportar, que es lo que hacemos casi siempre: quejarnos en otro grupo.
25. “Hombre, has sido ciudadano de esta gran ciudad. ¿Qué te importa si ha sido durante cinco años o durante tres? Lo que mandan las leyes es igual para todos. ¿Qué tiene de terrible, entonces, que te despida de la ciudad no un tirano ni un juez injusto, sino la naturaleza que te hizo entrar en ella? Es como si el pretor que contrató a un actor cómico lo despidiera de la escena. ‘Pero no he representado los cinco actos, sino solo tres.’ Bien dices, pero en la vida tres actos son la obra entera. (…) Vete, pues, en paz, porque también está en paz el que te despide.” (Meditaciones, XII, 36)
Son las últimas líneas del libro. Un hombre de casi sesenta años, enfermo, en un campamento militar, despidiéndose de sí mismo sin dramatismo. No conozco un final mejor para ningún libro.
26. “Cuida de no volverte un César, de no teñirte de púrpura, porque eso pasa. Mantente sencillo, bueno, íntegro, serio, sin afectación, amigo de la justicia, piadoso, benévolo, afectuoso, firme en el cumplimiento del deber. Lucha por seguir siendo tal como la filosofía quiso hacerte.” (Meditaciones, VI, 30)
27. “‘Haz pocas cosas si quieres estar tranquilo’, dice Demócrito. ¿No será mejor hacer lo necesario, y lo que pide la razón de un ser nacido para vivir en sociedad, y como lo pide? Porque eso trae no solo la tranquilidad de hacer las cosas bien, sino también la de hacer pocas. La mayor parte de lo que decimos y hacemos no es necesario, y si lo quitas tendrás más tiempo y menos agitación. Por eso hay que preguntarse ante cada cosa: ¿es esto necesario?” (Meditaciones, IV, 24)
28. “No pienses en lo que te falta como si ya lo tuvieras. De lo que tienes, elige lo mejor y piensa con qué ansia lo buscarías si no lo tuvieras. Pero, al mismo tiempo, ten cuidado de no acostumbrarte a valorarlo tanto que te altere si algún día lo pierdes.” (Meditaciones, VII, 27)
Por internet circula una versión edulcorada de esta frase que se queda en la gratitud. La original tiene una tercera parte que es la más estoica: disfruta lo que tienes, pero sin agarrarte. El coche, la casa, la salud de tus padres. Todo prestado.
29. “Aunque fueras a vivir tres mil años, o tres mil veces diez mil, recuerda que nadie pierde otra vida que la que está viviendo, ni vive otra que la que pierde. Así que la más larga y la más corta vienen a ser lo mismo. El presente es igual para todos, y por eso lo que se pierde también es igual, y lo que se pierde resulta ser un instante. Nadie puede perder ni el pasado ni el futuro: ¿cómo iba alguien a quitarte lo que no tienes?” (Meditaciones, II, 14)
30. “Cuánto tiempo libre gana quien no mira lo que ha dicho, hecho o pensado el vecino, sino solo lo que hace él mismo, para que sea justo y santo.” (Meditaciones, IV, 18)
Silencia el grupo de WhatsApp de la familia durante una semana y cuenta las horas que te sobran. Marco Aurelio no tenía móvil, pero tenía un Senado entero, que viene a ser lo mismo.
31. “No malgastes la parte de vida que te queda pensando en los demás, salvo que lo hagas por algún bien común. Porque te privas de otra tarea cuando te pones a imaginar qué hace fulano y por qué, qué dice, qué piensa, qué trama, y todo lo que te aparta de vigilar tu propia parte rectora.” (Meditaciones, III, 4)
32. “Igual que ante la carne y los platos que se sirven uno puede hacerse la idea de que esto es el cadáver de un pez, esto el cadáver de un ave o de un cerdo; y, a su vez, de que el Falerno es zumo de uva, y la toga orlada de púrpura, lana de oveja teñida con la sangre de un marisco; y, en el sexo, de que es un roce de entrañas y una expulsión de moco con un espasmo: igual que esas ideas llegan a las cosas mismas y las atraviesan hasta ver qué son, así hay que hacer a lo largo de toda la vida. Cuando las cosas parezcan demasiado dignas de crédito, desnúdalas, mira lo poco que valen y quítales el relato del que presumen. Porque el orgullo es un terrible embaucador de la razón, y cuando más crees que te ocupas de cosas serias, más te embauca.” (Meditaciones, VI, 13)
Esta es la fuente real de esa frase de internet que compara el abrazo sexual con la música y la oración. Como ves, Marco Aurelio pensaba casi lo contrario. Hazlo con el reloj que llevas semanas mirando en el escaparate: metal, cristal y un logotipo. Si después de desnudarlo lo sigues queriendo, cómpratelo. Pero ya sabrás lo que compras.
33. “Piensa, por ejemplo, en los tiempos de Vespasiano. Verás lo mismo de siempre: gente que se casa, cría hijos, enferma, muere, hace la guerra, celebra fiestas, comercia, cultiva la tierra, adula, se da importancia, sospecha, conspira, desea la muerte de otros, se queja del presente, ama, amontona riquezas, ambiciona consulados y reinos. Pues bien, aquella vida ya no existe en ninguna parte. Pasa ahora a los tiempos de Trajano: otra vez lo mismo. También aquella vida ha muerto.” (Meditaciones, IV, 32)
34. “Hay quien, cuando hace un favor a alguien, se apresura a apuntárselo como una deuda. Otro no llega a tanto, pero en su interior piensa en el otro como en un deudor y sabe bien lo que ha hecho. Y otro, en cambio, ni siquiera sabe lo que ha hecho: es como la vid que ha dado uvas y no pide nada más una vez ha dado su fruto. Como el caballo que ha corrido, el perro que ha rastreado la pieza, la abeja que ha hecho su miel, así el hombre que ha hecho un bien no lo va pregonando, sino que pasa a otro, igual que la vid vuelve a dar uvas a su tiempo.” (Meditaciones, V, 6)
Seguro que conoces a alguien que lleva la cuenta de cada favor. Quizá lo ves en el espejo cuando piensas “con todo lo que yo he hecho por él”. La vid no lleva la cuenta.
35. “Si encuentras en la vida humana algo mejor que la justicia, la verdad, la templanza y el coraje, vuélvete hacia ello con toda tu alma.” (Meditaciones, III, 6)
36. “Es ridículo no huir de tu propia maldad, que es posible, y querer huir de la de los demás, que es imposible.” (Meditaciones, VII, 71)
37. “Acuérdate de cuánto tiempo llevas aplazando esto, y de cuántas veces has recibido de los dioses un plazo y no lo has aprovechado. Ya va siendo hora de que te des cuenta de qué mundo formas parte y de qué gobernante del mundo procedes, y de que tienes un tiempo limitado. Si no lo usas para despejar tu mente, se irá, y te irás tú, y no volverá.” (Meditaciones, II, 4)
38. “Los principios no pueden morir mientras no se apaguen las imágenes que les corresponden, y está en tu mano reavivarlas sin cesar.” (Meditaciones, VII, 2)
39. “La amabilidad es invencible si es auténtica, y no una sonrisa burlona ni una máscara.” (Meditaciones, XI, 18)
40. “No esperes la república de Platón. Conténtate con dar un paso pequeño, y no creas que es poca cosa lo que sale de ahí.” (Meditaciones, IX, 29)
41. “Que no te inquiete el futuro. Llegarás a él, si tienes que llegar, con la misma razón de la que te sirves ahora para el presente.” (Meditaciones, VII, 8)
42. “No tengas nunca por útil para ti lo que un día te obligue a romper tu palabra, a perder la vergüenza, a odiar a alguien, a sospechar, a maldecir, a fingir o a desear algo que necesite paredes y cortinas.” (Meditaciones, III, 7)
43. “¿El pepino está amargo? Tíralo. ¿Hay zarzas en el camino? Apártate. Basta con eso. No añadas: ‘¿Y por qué tiene que haber esto en el mundo?'” (Meditaciones, VIII, 50)
La mitad de nuestro sufrimiento está en esa última pregunta. El retraso del tren es un pepino amargo. Lo que te amarga la tarde es el discurso que montas después sobre el país, la compañía y tu mala suerte.
44. “Cuando te escandalice la desvergüenza de alguien, pregúntate enseguida: ‘¿Es posible que en el mundo no haya desvergonzados?’. No es posible. No pidas, pues, lo imposible. Ese es uno de los desvergonzados que tiene que haber en el mundo.” (Meditaciones, IX, 42)
El que se te cuela en la rotonda no es una anomalía del universo. Es uno de los que tiene que haber. Pedir que no exista es como pedir que no llueva en noviembre.
45. “De mi padre: la mansedumbre y la firmeza inquebrantable en lo que había decidido después de examinarlo a fondo; no buscar la vanagloria en lo que pasa por honores; el amor al trabajo y la constancia; estar dispuesto a escuchar a quien tuviera algo útil que aportar al bien común; y dar a cada uno, sin dejarse desviar, lo que merecía.” (Meditaciones, I, 16, fragmento)
Ojo: aquí Marco Aurelio no habla de sí mismo, sino de su padre adoptivo, el emperador Antonino Pío. Es el retrato más largo del libro y una especie de manual de cómo quería ser. De este mismo pasaje sale la frase sobre “preocuparse del propio cuerpo con mesura” que en internet se le atribuye como si hablara de él.
46. “Mi ciudad y mi patria, como Antonino, es Roma; como hombre, el mundo.” (Meditaciones, VI, 44)
47. “Todo es opinión, y la opinión depende de ti. Suprime, pues, la opinión cuando quieras y, como el que ha doblado el cabo, encontrarás calma, todo en su sitio y una bahía sin olas.” (Meditaciones, XII, 22)
48. “Pronto lo habrás olvidado todo. Pronto todos te habrán olvidado.” (Meditaciones, VII, 21)
49. “El universo es cambio; la vida, opinión.” (Meditaciones, IV, 3)
50. “No te disgustes, no te desanimes ni pierdas la paciencia si no consigues hacerlo todo según los principios correctos. Cuando te caigas, vuelve, y alégrate si la mayor parte de lo que haces es digno de un hombre.” (Meditaciones, V, 9)
51. “Si algo te resulta difícil de lograr, no pienses que es imposible para un hombre. Si algo es posible y propio de un hombre, piensa que también está a tu alcance.” (Meditaciones, VI, 19)
52. “A cada hora, piensa con firmeza, como romano y como hombre, en hacer lo que tienes entre manos con exacta y sencilla dignidad, con afecto, con libertad y con justicia, y date un respiro de todas las demás imaginaciones. Te lo darás si haces cada acción como si fuera la última de tu vida, lejos de toda ligereza, de toda aversión apasionada a lo que dicta la razón, de la hipocresía, del egoísmo y del descontento con lo que te ha tocado.” (Meditaciones, II, 5)
53. “Vivir feliz depende de poquísimas cosas.” (Meditaciones, VII, 67)
54. “Por no fijarse en lo que pasa en el alma de otro no se ha visto a nadie ser desgraciado. En cambio, quien no sigue con atención los movimientos de la suya es por fuerza desgraciado.” (Meditaciones, II, 8)
55. “El tiempo es un río de cosas que suceden, una corriente violenta. Apenas se ha visto una cosa, ya ha pasado, y pasa otra, y también esa pasará.” (Meditaciones, IV, 43)
56. “Asia y Europa, rincones del universo. Todo el mar, una gota del universo. El monte Atos, un terrón del universo. Todo el tiempo presente, un punto de la eternidad. Todo es pequeño, cambiante, efímero.” (Meditaciones, VI, 36)
57. “¿Que alguien me desprecia? Allá él. Yo me ocuparé de que no me encuentren haciendo o diciendo nada que merezca desprecio.” (Meditaciones, XI, 13)
58. “Cada uno vive solo este instante presente. El resto, o ya se ha vivido o es incierto.” (Meditaciones, III, 10)
59. “Recibir sin orgullo, soltar sin apego.” (Meditaciones, VIII, 33)
60. “Cuando quieras alegrarte, piensa en las cualidades de los que viven contigo: la energía de uno, la discreción de otro, la generosidad de un tercero, y así con todos.” (Meditaciones, VI, 48)
Pruébalo en la cena de Nochebuena, con el cuñado incluido. No tienes que inventarte nada: solo mirar donde normalmente no miras.
61. “¿Alguien teme el cambio? ¿Y qué puede llegar a ser sin cambio?” (Meditaciones, VII, 18)
62. “Antes de diez días les parecerás un dios a los que ahora te tienen por una fiera o un mono, si vuelves a tus principios y a la veneración de la razón.” (Meditaciones, IV, 16)
63. “Muchas veces comete injusticia el que no hace algo, no solo el que hace algo.” (Meditaciones, IX, 5)
64. “Todo lo que sucede, o sucede de modo que eres capaz por naturaleza de soportarlo, o de modo que no lo eres. Si te sucede algo que puedes soportar, no te quejes: sopórtalo como puedes por naturaleza. Si te sucede algo que no puedes soportar, tampoco te quejes, porque acabará contigo antes de agotarse.” (Meditaciones, X, 3)
65. “Todo lo que es bello, de un modo u otro, es bello por sí mismo y se acaba en sí mismo, sin que el elogio forme parte de él. Lo que se alaba no se vuelve ni peor ni mejor por eso. (…) ¿Se vuelve peor una esmeralda si no se la alaba? ¿Y el oro, el marfil, la púrpura, una lira, un puñal, una florecilla, un arbusto?” (Meditaciones, IV, 20)
66. “De Rústico: haberme dado cuenta de que mi carácter necesitaba corrección y cuidado; no dejarme arrastrar por la ambición de los sofistas (…); leer con atención y no contentarme con entender las cosas por encima, ni dar la razón enseguida a los charlatanes; y haber conocido los apuntes de Epicteto, que me prestó de su propia casa.” (Meditaciones, I, 7, fragmento)
Sin este préstamo no habría estoicismo de Marco Aurelio. Piensa en eso la próxima vez que dudes si dejarle un libro a alguien.
67. “Lo que no es útil para la colmena tampoco es útil para la abeja.” (Meditaciones, VI, 54)
68. “Es propio del hombre amar incluso a los que tropiezan.” (Meditaciones, VII, 22)
69. “Te queda poco. Vive como en un monte.” (Meditaciones, X, 15)
Siete palabras. Vivir como en un monte es vivir sin escenario, sin público y sin necesidad de demostrar nada. Como cuando subes solo un domingo temprano y te das cuenta de que allí arriba nadie sabe tu cargo.
70. “Eres un alma pequeña que carga con un cadáver, como decía Epicteto.” (Meditaciones, IV, 41)
71. “El que peca, peca contra sí mismo. El que comete una injusticia se la comete a sí mismo, porque se hace malo.” (Meditaciones, IX, 4)
72. “¡Qué parte tan pequeña del tiempo infinito e insondable se ha asignado a cada uno! Enseguida se desvanece en la eternidad.” (Meditaciones, XII, 32)
73. “¿He hecho algo por el bien común? Entonces ya he salido ganando.” (Meditaciones, XI, 4)
74. “De mi madre: la piedad, la generosidad, abstenerse no solo de hacer el mal, sino incluso de pensarlo; y la sencillez en la manera de vivir, muy lejos de la vida de los ricos.” (Meditaciones, I, 3)
75. “Todo dura un día: el que recuerda y lo recordado.” (Meditaciones, IV, 35)
76. “Al que ha mordido los principios verdaderos le basta el verso más breve y conocido para recordar que no hay que entristecerse ni tener miedo, como aquel: ‘Hojas que el viento esparce por el suelo: así son las generaciones de los hombres’. Hojas son también tus hijos.” (Meditaciones, X, 34)
77. “¿En qué estoy usando ahora mi alma? Hazte esta pregunta en cada momento.” (Meditaciones, V, 11)
La dejo para el final porque es la que más uso. Cuando llevo veinte minutos deslizando el dedo por la pantalla sin saber qué busco, me la hago. Casi nunca me gusta la respuesta.
Por temas
Si buscas algo concreto, aquí tienes la lista entera agrupada por temas:
- Frases de Marco Aurelio sobre la muerte y la brevedad de la vida: 4, 12, 17, 20, 22, 25, 29, 33, 48, 58, 69, 70, 72, 75 y 76.
- Sobre los demás, la ira y el perdón: 1, 7, 15, 24, 30, 31, 34, 36, 39, 44, 57, 60, 67, 68, 71 y 73.
- Sobre la mente y las opiniones: 8, 16, 18, 32, 47, 49 y 54.
- Sobre la disciplina y el trabajo: 3, 5, 6, 10, 26, 27, 37, 40, 50, 51, 52 y 77.
- Sobre la serenidad y la fortaleza interior: 2, 9, 11, 14, 19, 23, 41, 43, 56 y 65.
- Sobre el cambio y lo que te toca: 28, 55, 59, 61 y 64.
- Sobre la virtud y los maestros: 13, 21, 35, 38, 42, 45, 46, 53, 62, 63, 66 y 74.

Frases que circulan como de Marco Aurelio y no lo son
Estas frases aparecían en la versión anterior de este artículo, y en cientos de webs y de imágenes con un busto de mármol de fondo. No están en las Meditaciones, o lo que dicen no es lo que Marco escribió:
- “Lleva una buena vida. Si hay dioses y son justos, no les importará lo devoto que hayas sido…” No aparece en ninguna parte de su obra. Es una invención moderna que suena razonable y por eso se comparte tanto. Marco habla de los dioses muchas veces, pero nunca así.
- “No lloréis por mí, pensad en la peste y en la muerte de tantos otros.” No es de las Meditaciones. Son las palabras que le atribuye en su lecho de muerte la Historia Augusta, una colección de biografías imperiales escrita mucho después y famosa por inventar.
- “Comenzar es la mitad del trabajo; empieza de nuevo con la mitad que queda y habrás terminado.” Es de Ausonio, un poeta latino del siglo IV, que a su vez juega con un verso de Horacio.
- “El abrazo sexual solo se puede comparar con la música y con la oración.” No es suya. En el pasaje real, el número 32 de esta lista, dice prácticamente lo contrario: que el sexo, desnudado de su relato, es un roce de entrañas.
- “La única riqueza que conservarás para siempre es la que has regalado.” No está en las Meditaciones.
- “Si la fama llega después de la muerte, no tengo prisa en conseguirla.” Tampoco. Lo que sí escribió sobre la fama póstuma lo tienes en las frases 12, 19 y 48, y es bastante menos elegante: olvido.
- “El objeto de la vida no es estar del lado de la mayoría, sino escapar de formar parte de los insensatos.”, “Un hombre noble se compara y se estima por una idea superior a él…”, “Estamos demasiado acostumbrados a atribuir a una sola causa lo que es producto de varias…”, “El que vive en armonía consigo mismo vive en armonía con el universo” y “Hay que soportar el viento de los dioses sin queja”. Ninguna de ellas se encuentra en el texto de las Meditaciones.
- “Preocuparse de su propio cuerpo con mesura…” Esta sí está en las Meditaciones (I, 16), pero Marco no habla de sí mismo: describe a su padre adoptivo, Antonino Pío. Tienes un fragmento de ese retrato en la frase 45.
Y luego están las versiones deformadas de frases reales. “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos” es un primo lejano de la frase 18. “No sueñes con lo que no tienes, reconoce lo que sí posees” es la frase 28 sin su parte incómoda. “Debemos hacer el bien tan naturalmente como un caballo corre o una abeja hace miel” es un resumen de la 34. Y “Acepta las cosas a las que el destino te ata y ama a las personas que el destino te trae” viene de un pasaje que dice algo más sobrio: “Adáptate a las cosas que te han tocado en suerte, y a los hombres con los que te ha tocado vivir, ámalos, pero de verdad” (Meditaciones, VI, 39). No son falsas del todo, pero tampoco son suyas tal cual. Si una frase de Marco Aurelio te llega sin libro ni capítulo, desconfía.
Cómo usar estas frases (y no solo leerlas)
Marco Aurelio no escribió estas frases para colgarlas en Instagram. Las escribió para sí mismo, a menudo en la tienda de campaña, junto al Danubio, después de un día de guerra y de decisiones que pesaban. Eran ejercicios. Úsalas igual:
- Elige una frase por semana. Solo una. La que más te incomode, no la que más te guste.
- Ponla donde vayas a tropezar con ella: el fondo de pantalla del móvil, un pósit en el espejo del baño, la primera página de tu libreta.
- Búscale una escena. Si eliges la 6 (V, 1), la escena es el despertador a las 6:40 cuando fuera llueve. Si eliges la 7 (VI, 6), es ese cliente que te habla mal por teléfono y al que te apetece contestar igual. Si eliges la 24 (VIII, 59), es el grupo de WhatsApp que acabas de abrir.
- Revísala por la noche. Dos líneas en tu diario estoico: dónde la aplicaste y dónde se te olvidó.
Al cabo de un año tendrás 52 frases que no sabes de memoria, sino que has practicado. Esa es la diferencia entre coleccionar citas y hacer filosofía. Si quieres entender por qué escribir cada noche funciona, te lo cuento en por qué tener un diario estoico.
Más frases estoicas y por dónde seguir
Si te quedas con ganas de más, tienes las 77 mejores frases de Epicteto, el maestro al que Marco Aurelio leía en aquellos apuntes que le prestó Rústico, y las 77 mejores citas de Séneca, que escribía con más gracia que ninguno de los dos. Si quieres leer las Meditaciones completas, y saber qué traducción elegir, aquí tienes los mejores libros de estoicismo para empezar.
Camino a la Autarquía
Marco Aurelio necesitaba releer cada noche lo que ya sabía. El hombre más poderoso del mundo, con los mejores maestros de su tiempo, apuntando en un cuaderno “no te vuelvas un César”. Tú y yo no lo vamos a necesitar menos.
Si quieres que alguien te lo recuerde cuando se te olvide, apúntate a Camino a la Autarquía. En mis emails escribo sobre cómo usar a Marco Aurelio, Séneca y Epicteto en la vida real: en el trabajo, en casa y en los días malos.
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Enhorabuena Pedro por la recopilación! Muy útil para mi diario de frases y mantras. Gracias!
Precisamente esta semana me llegan las Meditaciones de Marco Aurelio y probablemente el diario estoico mientras aprovecho para terminar de leer Invicto de Marcos Vázquez.
Muchas gracias! Gran trabajo el que hacéis con el blog.
Marco Aurelio fue gobernante y pensador extaordinario,sus citas seran eternamente actuales.Raul
es increíble cuanto conocimiento, espero conseguirlo para obsequiar a mi hijo