Son las 6:40. Suena el despertador, fuera hace frío y tienes las zapatillas preparadas desde anoche. Hay una voz que te dice que hoy no, que mejor mañana. Los estoicos conocían muy bien esa voz, y entrenaban precisamente para dejar de obedecerla.
Todos tenemos clara la importancia del desarrollo físico e intelectual como base imprescindible para llevar una buena vida.
En la Antigüedad no eran menos. Estar en forma se veía como un signo de juventud y vigor, y en la antigua Roma el cuidado del cuerpo formaba parte de la vida diaria de muchos ciudadanos.
En muchas ciudades romanas se construyeron gimnasios y termas para favorecer ese desarrollo físico. En este artículo vas a ver cómo entrenaban los estoicos, qué decían Musonio Rufo, Séneca y Epicteto sobre el ejercicio, y cómo puedes montar tu propio entrenamiento estoico mañana mismo.
Mens sana in corpore sano
La condición física y el ejercicio aparecen regularmente en los textos estoicos. Muchas veces son referenciados cuando nos referimos al término “Mens sana in corpore sano“.
La frase procede de las Sátiras de Juvenal, poeta romano de finales del siglo I y comienzos del II. Juvenal no era estoico, pero el fragmento recoge actitudes muy características de los estoicos.
Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano. Pedid un alma fuerte que carezca de miedo a la muerte.
Que considere el espacio de vida restante entre los regalos de la naturaleza, que pueda soportar cualquier clase de esfuerzos, que no sepa de ira, y esté libre de deseos y crea que las adversidades y los terribles trabajos de Hércules son mejores que las satisfacciones, la fastuosa cena y la placentera cama de plumas de Sardanapalo.
Te muestro lo que tú mismo puedes darte, con certeza que la virtud es la única senda para una vida tranquila.
Juvenal, Sátiras, X.

Equilibrio entre cuerpo y alma
Musonio Rufo, maestro del filósofo Epicteto, daba mucha importancia al equilibrio entre los asuntos del alma y los del cuerpo:
Dado que un ser humano no es solo alma ni cuerpo solo, sino una combinación de estas dos cosas, alguien en entrenamiento debe prestar atención a ambas. Debería, con razón, prestar más atención a la mejor parte, es decir, el alma, pero también debería ocuparse de las otras partes, o parte de él se volverá defectuosa. El cuerpo del filósofo también debe estar bien preparado para el trabajo porque a menudo las virtudes lo usan como una herramienta necesaria para las actividades de la vida.
Musonio Rufo, Disertaciones, 6.
Entrenar la incomodidad
¿Por qué entrenar la incomodidad? Dale a un hombre débil, buena comida, sexo abundante y entretenimiento barato y acabarás con su ambición. Musonio recomendó llevar el entrenamiento a todo tipo de prácticas ascéticas que acostumbrarían a nuestros cuerpos a soportar el calor, el frío, el hambre, la sed y la resistencia en todos los tipos de exigencias físicas. La idea es sencilla: entrenar la incomodidad para hacernos más fuertes ante la adversidad.
“Quien siempre se protege del viento, cuyos pies están constantemente calientes y cuyas habitaciones permanecen aisladas del frio, peligrará al enfrentarse a la mínima brisa. Todos los excesos son malos, pero ninguno peor que el exceso de comodidad. Afecta al cerebro. Hace a los hombres perder la visión de la realidad y se vuelve nebulosa la separación entre lo verdadero y lo falso.”
Séneca
Soportar el calor
Los estoicos hablaban de soportar el calor. En la actualidad, este entrenamiento se puede ejercer de manera controlada como por ejemplo haciendo uso de la sauna. Aguantar unos minutos de calor intenso sin salir corriendo es un pequeño ensayo de algo mayor: quedarte en una situación incómoda sin huir de ella.
Soportar el hambre
La práctica del ayuno se ha popularizado hoy día, pero los estoicos ya la practicaban hace más de dos mil años. Séneca recomendaba pasar algunos días al mes con poca comida y ropa áspera para comprobar que eso que tanto temes se soporta (Cartas a Lucilio, 18). Si quieres profundizar, te recomiendo un artículo de Marcos Vázquez, a quien también entrevistamos sobre estoicismo y vida saludable, autor de INVICTO que no te puedes perder sobre el ayuno intermitente.
Soportar el frío
Los baños o duchas de agua fría son una forma sencilla de exponerte a un estrés controlado. Los treinta segundos finales de agua fría en la ducha de la mañana te enseñan más sobre tu mente que muchos libros. Puedes profundizar en este concepto con este episodio de Emotion Me.
Soportar el sufrimiento
Vivas donde vivas, vas a estar a merced de circunstancias que no están bajo tu control o que nadie había previsto, los llamados cisnes negros. Por eso es importante estar preparado para enfrentarnos a esas circunstancias.
El autor Nassim Nicholas Taleb desarrolló el concepto de antifragilidad: aquello que se hace mejor y más fuerte ante un cambio sobrevenido. Utiliza ejemplos como la hormesis, extraído de la toxicología, fenómeno de respuesta a dosis, caracterizado por una estimulación en dosis bajas y una inhibición para dosis altas.
Antifragilidad y el concepto de gymnazein
Los estoicos denominan «gymnazein» al entrenamiento en la antigüedad, que requiere de suma dedicación y caminos difíciles pero que hacen posible los deseos que de nosotros dependen. Esta es su receta de la felicidad.
Si llevas tiempo leyendo sobre estoicismo, te darás cuenta de que la antifragilidad está muy asociada a esta filosofía, porque el estoicismo es una carrera de fondo que se entrena cada día, y de que el entrenamiento mental tiene para los estoicos tanta importancia o más que el entrenamiento físico, y que es este entrenamiento físico una oportunidad para los estoicos de vivir su filosofía.
No cuentes tu filosofía, vívela.
Epicteto.
«Muéstrame tus hombros»: lo que importa son los resultados
Autores como el Dr. Kevin Vost, en su artículo Show me your shoulders, explican la importancia que daban los estoicos ya no al entrenamiento en sí, sino a su calidad, y cómo debía dar resultados tangibles para poder ser valorado.
Supongamos, por ejemplo, que al hablar con un atleta, le dices: “Muéstrame tus hombros” y luego él responde: “Mira mis pesas de salto”. ¡Ve, tú y tus pesas saltarinas! Lo que quiero ver es el efecto de los pesos de salto.
Epicteto, Disertaciones, I, 4.

Si alguien te cuenta que hace cientos de abdominales al día, lo que quieres ver es el resultado, no la cuenta. Puede hacer miles mal ejecutados. Para los estoicos era muy importante que tu vida fuera un reflejo de lo que decías hacer.
Y si tienes el hábito de hacer esos ejercicios, verás qué poderosos hombros desarrollas, qué tendones, qué vigor…
Epicteto, Disertaciones, II.
Mi conclusión aquí, como entrenador que ha probado cientos de técnicas y métodos de entrenamiento en mis centros deportivos con cientos de clientes durante más de 13 años, es que, coincidiendo con Epicteto, la prueba de que un programa de ejercicio vale la pena está en los resultados que produce.
¿Cómo entrenaban los estoicos? Así era un entrenamiento estoico
Vale, ya has visto que para los estoicos era muy importante que los entrenamientos tuvieran resultados, pero ¿qué tipo de entrenamiento realizaban?
Ninguna pérdida debe sernos menos sensible que la del tiempo, puesto que es irreparable.
Zenón de Citio.
Siguiendo la línea de Zenón, Séneca nos dejó una de las bases del entrenamiento estoico en una de sus cartas. Si te gusta su estilo, aquí tienes las mejores citas de Séneca.
Ahora hay ejercicios cortos y simples que cansan el cuerpo rápidamente y, por lo tanto, ahorran nuestro tiempo; y el tiempo es algo de lo que debemos mantener una cuenta estricta. Estos ejercicios son correr, blandir pesas y saltar … Pero hagas lo que hagas, regresa rápidamente de un cuerpo a otro.
Séneca, Cartas a Lucilio, 15.
Hay muchas formas de hacer ejercicio físico para mejorar el cuerpo y la mente.
El doctor Kevin Vost, entrenador de fuerza, excompetidor de powerlifting y de pruebas de fuerza en los Highland Games, es autor de más de una docena de libros y se ha centrado en el entrenamiento de alta intensidad, a veces abreviado como HIT.
Los entrenamientos de fuerza HIT se pueden realizar con poca frecuencia, una o dos veces por semana, durante tan solo veinte minutos realizando una serie intensa de un puñado de ejercicios de entrenamiento de fuerza.
Entrena solo con tu cuerpo
En los textos y escritos recogidos de estoicos romanos se aprecia como encontraban en el deporte, y en la lucha una similitud y un pragmatismo realmente necesario para la vida y por ello dedicaban al igual que los espartanos griegos un entrenamiento que les hiciese estar preparados para lo desconocido.

El arte de vivir se asemeja más a la lucha que a la danza en lo que se refiere a estar firmemente dispuesto a hacer frente a los accidentes incluso imprevistos.
Marco Aurelio, Meditaciones, VII, 61.
En el libro de Antonio Penadés Tras las huellas de Heródoto encontramos la siguiente crónica:
En la batalla de las Termópilas, un espía del Rey-Dios Jerjes observó cómo el ejército del rey Leónidas de Esparta realizaba entrenamientos con su propio peso corporal completamente desnudos preparándose para la lucha, utilizando un método de entrenamiento como la calistenia, basado principalmente en ejercicios con autocargas como las flexiones, las zancadas, sentadillas, dominadas y muchos otros movimientos que cada día están volviendo a tomar el lugar que le merece.
Si te interesa y quieres aprender puedes seguir leyendo en el blog Body by Gymnastics donde profundizan más en este deporte.
Menos excusas, más resultados
Séneca escribió una vez que no le importaba que alguien hubiera bromeado acerca de que él era calvo, con mala vista, piernas flacas y bajo, porque “¿qué insulto hay al decirme lo que todos ven?”
En su vejez, Epicteto se llamó a sí mismo “un anciano cojo”, al parecer por una lesión en la pierna sufrida durante sus años de esclavitud. Según una anécdota antigua, su amo le retorcía la pierna y Epicteto le advirtió con calma que se la iba a romper. Se la rompió. Y Epicteto solo comentó: «¿No te lo decía?».
Epicteto decía que el progreso en filosofía no se muestra en los libros que uno puede leer o escribir, o en los estoicos que puede citar, sino a partir de los resultados, los cambios reales en la vida de una persona: cómo vive su vida cotidiana en términos de aversiones y deseos, elecciones y rechazos de acuerdo con la naturaleza.
Epicteto quiere ver los “hombros” del atleta, no su equipo de entrenamiento.
Lo que Epicteto querría que hicieras es descamisarte y mostrar los resultados de tu entrenamiento. La prueba de tu progreso en el entrenamiento físico está realmente en el desarrollo de tus capacidades humanas, no solo, por supuesto, en cómo se ven tus músculos, sino en lo que pueden hacer, en términos de fortalecerte físicamente, soportar más y mejorarte como ser humano.
Triste es llegar a la vejez sin conocer la belleza que pudo alcanzar tu cuerpo.
Sócrates.
Un principio muy sabio del entrenamiento físico que extraemos de Epicteto es que para entrenar nuestros cuerpos racionalmente debemos estar atentos a los resultados que obtenemos (o la falta de ellos) de cualquier equipo o programa que empleemos.
Fíjate en los resultados
Epicteto no solo nos da este buen consejo para enfocarnos en resultados visibles y medibles del entrenamiento corporal, sino que nos inicia en el camino hacia el tipo correcto de entrenamiento que debemos seguir. Por ejemplo:
Los atletas primero deciden qué tipo de atletas quieren ser, y luego actúan en consecuencia. Si un hombre quiere ser un corredor de larga distancia, adopta una dieta adecuada, caminar, frotarse y hacer ejercicio; si quiere ser un velocista, todos estos detalles son diferentes; si quiere competir en el pentatlón, son aún más diferentes.
Epicteto.
Virtudes estoicas en el entrenamiento
Templanza o disciplina (sophrosyne)
Las cuatro virtudes estoicas no se quedan en el papel. En el gimnasio, en la pista o en el salón de tu casa se ven muy claras. La templanza o disciplina se aplica más directamente al autocontrol involucrado en seguir el tipo adecuado de dieta que sostendrá nuestros esfuerzos de entrenamiento.
Preservará nuestra salud y nos preservará del tipo de glotonería que distrae y debilita el alma, o será el motor que tire de nosotros cuando nuestra desmotivación, falta de ganas o pérdida de enfoque por circunstancias ajenas al deporte nos aleje de la práctica de actividad física. Si quieres entrenar esta virtud de forma estructurada, Enkrateia, mi programa de 77 días, está pensado justo para eso.
Coraje (andreia)
Todo comienza con el coraje, es la virtud que nos brinda la capacidad de soportar cosas difíciles para alcanzar objetivos que valen la pena, lo que lo convierte en una virtud muy adecuada para ayudar a aquellos que soportarían el dolor físico y la incomodidad que implica realizar tanto el entrenamiento de fuerza de alta intensidad como el entrenamiento de resistencia exigente.
Sabiduría práctica (phronesis)
Llamemos prudencia a la sabiduría cuando esta es la virtud que hace el trabajo, encontrando los medios correctos para obtener los fines valiosos de la fuerza física y el estado físico, Recuerda que para Epicteto importan los resultados, y para Séneca que no pierdas demasiado tiempo en obtenerlos. Se trata de alcanzarlos de una manera segura y eficiente que te deje tiempo y energía para concentrarte en las cosas del alma, que importan más.
Justicia (dikaiosyne)
La justicia es el término más complejo que vamos a desarrollar dentro de las virtudes estoicas ya que para lo que alguien es justo puede no serlo para la realidad de otro.
No obstante implica dar a cada persona lo que le corresponde, y en el ámbito de la buena forma física, esto puede implicar mostrar nuestra preocupación al proporcionar consejos y ejemplos de vida saludable para todos los que nos rodean, tal vez con especial atención a los objetivos únicos de la buena forma física y las necesidades de entrenamiento de cada individuo.

Un entrenamiento estoico de 20 minutos para empezar mañana
Séneca pedía ejercicios cortos y simples que cansaran el cuerpo rápido y dejaran tiempo para la mente. Correr, levantar peso, saltar. Con eso en mente, aquí tienes una sesión que puedes hacer en el salón, sin material y sin excusas.
- Cinco minutos de calentamiento. Trote suave en el sitio, movilidad de hombros y caderas, unos cuantos saltos.
- Cuatro rondas del siguiente circuito, descansando un minuto entre rondas: 10 sentadillas, 8 flexiones (de rodillas si lo necesitas), 10 zancadas por pierna y 30 segundos de plancha.
- La última repetición, con atención. Cuando aparezca la voz que te dice que pares, no la discutas. Obsérvala y haz una repetición más. Es la misma voz que te habla cuando suena el despertador a las 6:40 o cuando toca responder ese correo incómodo.
- Treinta segundos de agua fría al final de la ducha. Opcional, pero muy estoico.
- Dos minutos de examen. Apunta en una libreta qué excusa apareció hoy y qué hiciste con ella.
Repítelo tres veces por semana durante un mes y anota tus números. Epicteto no te pediría que le contaras cuánto has entrenado. Te pediría que le enseñaras los hombros.
Si tienes una lesión, una enfermedad o hace años que no haces ejercicio, consulta antes con un profesional. Lo estoico es entrenar con cabeza, no hacerse daño para presumir de dureza.
Lo que de verdad entrenas cuando entrenas
El cuerpo es la excusa. Lo que entrenas es la capacidad de hacer lo que has decidido aunque no te apetezca. La persona que sale a correr con lluvia un martes de noviembre está practicando lo mismo que quien mantiene la calma en una discusión con su pareja o quien no abre Instagram mientras trabaja. Es el mismo músculo. Por eso los estoicos no separaban el gimnasio de la filosofía.
Entrena la mente desde tu correo
En mis emails escribo sobre estoicismo aplicado a la vida real: disciplina, hábitos y cómo no rendirte cuando aprieta. Si este artículo te ha dado ganas de entrenar, apúntate y te llega el siguiente.
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Si te he entendido bien, el deporte o la práctica del ejercicio entonces estaba supeditada a impulsar un cambio en el estilo de vida que te hiciese ” más y mejor humano” a través del entrenamiento de las virtudes necesarias para conseguir resultados en el entrenamiento como la perseverancia, el espíritu de sacrificio, la constancia etc., y no era para nada tan importante el tener u cuerpo perfecto si esto no se acompañaba de resultados en el “alma”.
Felicidades por el Artículo! una perspectiva diferente de como entender el “entrenamiento” que pone énfasis en la relación cuerpo – mente y otros aspectos los cuales hoy en dia se tienden a infravalorar y a reducir en la práctica de entrenamientos actuales o modernos.
Guau!! Pedazo de artículo!! Aún más ganas de seguir entrenando.
Mil gracias por todo Pedro.
Un abrazo,
Félix
Tremendo artículo
Aplausos. Pedazo de artículo
Excelente artículo!!
La disciplina y la fé en uno mismo es la fortaleza para seguir vibrando en energía vital ,fluyendo con la vida traspasando toda adversidad que nos aleje de nuestra mejor versión ,
Gracias Pedro!! Encantada de conocerte
Fantastico encontrar una sintesis sobre la visión estoica del entrenamiento. No me resulta facil extrapolar los preceptos del estoicismo a la pratica del deporte. Muchas veces el atleta persigue un deseo material y es controlado por las emociones: el podio, el recor mundial, etc. Cómo se puede ser estoico y trabajar por conseguir el maximo desempeño atlético?